Lidera con Propósito: Tiempo de Estrategias y Acción en el Sistema de Salud Comunitaria
- Marielys Fernández

- 8 jul 2025
- 4 Min. de lectura
En medio de un panorama cambiante y desafiante, tomamos una pausa necesaria para reflexionar sobre los retos que enfrenta hoy el sistema de salud comunitaria en Puerto Rico. Las presiones aumentan, los recursos disminuyen y las necesidades en nuestras comunidades se multiplican.

En este contexto, liderar con propósito, estrategia y humanidad no es un lujo ni una inspiración opcional: es un llamado urgente a la acción. Vivimos tiempos complejos. Los desafíos de salud pública se intensifican, las disparidades persisten y las soluciones sostenibles requieren de visión, colaboración y compromiso real. Ahora más que nunca, necesitamos líderes que pongan a las personas en el centro, que escuchen, actúen y transformen.
El sector de salud comunitaria en Puerto Rico ha estado al frente durante emergencias naturales, crisis económicas y desafíos sanitarios sin precedentes. Su capacidad de adaptación y su compromiso han sido ejemplares. Sin embargo, resistir ya no basta.
Hoy es momento de rediseñar, innovar y actuar estratégicamente.
¿Qué significa liderar con propósito hoy?
Liderar con propósito implica mirar de frente las deficiencias estructurales, abrazar el cambio con intención y poner todas las herramientas —humanas, tecnológicas, organizacionales y colaborativas— al servicio del bienestar comunitario.
Significa:
Tener el coraje de transformar modelos obsoletos.
Apostar por la eficiencia como forma de justicia social.
Potenciar el talento humano para sanar, servir y liderar.
Tejer redes más allá de nuestras paredes: con pares, con la comunidad y con el gobierno.
Salud resiliente: más allá de la supervivencia
En Puerto Rico, hablar de salud resiliente no se limita a infraestructura o planes de respuesta ante desastres. Es hablar de: comunidades organizadas, sistemas coordinados y liderazgos sensibles y estratégicos.
Una salud resiliente:
Prevé, no solo reacciona.
Construye puentes entre sectores para no depender de un solo punto de apoyo.
Se adapta sin perder de vista la equidad.
Incluye a todos, especialmente a quienes históricamente han sido marginados.

El talento humano como motor del cambio
Uno de los activos más poderosos del sistema de salud primaria es su gente. Promotores de salud, trabajadores sociales, médicos, líderes comunitarios, personal administrativo: todos son esenciales en la transformación.
Pero potenciar ese talento no significa únicamente capacitar. También es:
Liberarlos de cargas administrativas innecesarias.
Invertir en herramientas que les devuelvan tiempo y enfoque.
Escucharlos, integrarlos, permitirles co-crear soluciones.
Validar su experiencia como base de sistemas más humanos y eficientes.
Tecnología como aliado estrátegico, no como protagonista
En esta nueva etapa, la tecnología es un medio, no un fin. No sustituye el juicio clínico ni el calor humano, pero sí amplifica esfuerzos, evita duplicidades y mejora la coordinación de servicios. Desde nuestro ecosistema digital, plataformas como Sociants™ y Social Health se integran como apoyo clave para elevar la efectividad de nuestra respuesta.

A través del manejo de casos, Sociants permite una coordinación estructurada que conecta los factores no médicos de la salud con intervenciones clínicas y comunitarias. El S.V. Risk Score, una métrica estandarizada de vulnerabilidad social, facilita la priorización de casos, el diseño de estrategias poblacionales y la medición del impacto real en la vida de las personas.

Por su parte, Social Health se posiciona como un proveedor estratégico en la coordinación de servicios, operando conforme a los fee schedules aplicables y alineado con la codificación estandarizada, incluyendo los códigos G y Z. Esta integración asegura que los esfuerzos en navegación social y gestión de referidos no solo respondan a la necesidad inmediata del paciente, sino que estén documentados y sean reembolsables conforme a estándares federales y métricas de valor.
Lo que antes era disperso, ahora se conecta. Lo que antes se intuía, ahora se evidencia con datos. Pero el verdadero cambio ocurre en las decisiones que tomamos al contar con esta información. Con acceso a datos relevantes, directorios comunitarios actualizados, métricas poblacionales y herramientas de navegación, cada líder y proveedor tiene en sus manos la capacidad de generar impacto real y medible. No se trata solo de tecnología. Se trata de cómo la usamos para amplificar nuestra misión, para transformar barreras en puentes y para volver más humana la atención en salud.
Navegar nuevos tiempos con estrategia e innovación
El contexto actual exige más que improvisación: exige estrategia.
Necesitamos planes.
Necesitamos alianzas reales.
Necesitamos espacios para reflexionar, revisar lo que no funciona y rediseñar con intención.
Y sobre todo, necesitamos colaboración como norma, no como excepción.
La innovación no siempre luce disruptiva. A veces se manifiesta en una reunión inédita, un cambio sencillo en un formulario, o una conexión que transforma la vida de una familia entera.
Liderar con valor significa comprender que optimizar la salud no es solo reducir costos, sino maximizar el impacto. Es reconocer que empoderar al talento humano no es pedir más, sino crear las condiciones para que ese talento florezca.
Puerto Rico tiene el conocimiento, la capacidad y el corazón para construir un sistema de salud comunitario más justo, estratégico, eficiente y resiliente.
Pero esto solo será posible si cada profesional, cada organización y cada colaborador elige liderar —no desde el miedo, sino desde la intención.
Liderar con valor es, hoy más que nunca, una estrategia esencial en salud pública. Todo gran cambio comienza con una decisión: la de actuar con intención, con datos, con humanidad y con propósito.
Ser salubrista es mucho más que una profesión; es un compromiso diario con el bienestar de las personas. Estar en sintonía con los retos del sistema de salud comunitaria me ha reafirmado que elegí un camino con propósito. Pero ha sido, sobre todo, al familiarizarme con herramientas tecnológicas que he descubierto nuevas formas de conectar mejor con las personas que atendemos.
Porque, ¿cómo planificar una estrategia con propósito si no podemos medir la vulnerabilidad en tiempo real de una persona que vive en cierta región? La tecnología nos permite ver más allá de lo evidente, es poder entender y comprender las necesidades específicas para actuar de forma justa y efectiva.
En fin, puedo concluir que cada experiencia profesional como salubrista me reafirma que liderar con propósito —para generar un verdadero impacto— significa hacerlo desde el conocimiento, la empatía y la acción. En ese camino, las herramientas digitales no solo nos acompañan, sino que también pueden ser aliadas poderosas para quienes trabajamos en la salud comunitaria. Por ello, invito a todos los colegas del sector a explorar su potencial e integrar estas herramientas en sus prácticas para servir mejor a quienes forman parte de estas iniciativas.



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